Premio IE Business School y El Economista a la
Empresa Familiar con Valores

Vivimos una auténtica sociedad del cambio. La coincidencia de factores como la globalización o la nueva era digital que supuso la aparición de internet han creado un entorno competitivo muy complejo y dinámico. El mundo cambió definitivamente y también deben hacerlo las empresas familiares.


A crear empresas familiares e innovadoras

Martes 15 de diciembre de 2015

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El consultor Manuel Bermejo en el marco del VIII aniversario de El Economista impartió una ponencia sobre los retos de las empresas familiares.

POR: Leonel Ibarra• el Salvador

Para referirse a las empresas familiares (EF), el consultor y catedrático de IE Business School Manuel Bermejo utiliza la figura de un árbol. Las raíces de este (orígenes de la compañía) nacen, se nutren y van creciendo desde los valores en que fue fundada. Pero en el cambiante mundo de los negocios, se colocan en la copa de dicho árbol unos pájaros que vuelan y migran (las nuevas generaciones que ocupan cargos directivos).

Entonces, a juicio de Bermejo, el gran reto para las familias empresarias del siglo XXI es combinar los valores tradicionales compartidos, con la innovación adaptativa que surge de una continuidad transgeneracional.

Esa es parte de la idea que el consultor transmitió en su ponencia denominada “Los nuevos retos en la transformación de las empresas familiares. ¡Revolución emprendedora!” que se dio en Guatemala y El Salvador en el marco del octavo aniversario de revista El Economista.

Bermejo, con más de 20 años de experiencia y autor de dos libros, asevera que para alcanzar ese reto hay que saber cuidar de forma balanceada dos desafíos: por el lado de la familia, la cohesión familiar; y por el lado del negocio, en primer lugar su supervivencia y luego el crecimiento rentable.

Bermejo planteaba a la concurrencia que se está en una nueva era que él denomina “La Sociedad del Cambio”, que está fuertemente impactada por fenómenos como la globalización y la digitalización. En dicho entorno es que la EF debe transformase para adaptarse.

Pero dicho planteamiento darwiniano no es tan sencillo de llevar a cabo ya que, por un lado, la cohesión familiar se complica al coexistir generaciones en las que puede haber una enorme brecha de visiones sobre el rumbo que debe seguir la empresa.

“Cada vez vivimos más y no es raro imaginar familias empresarias donde conviva un fundador criado con métodos y tradiciones del siglo XIX con una bisnieta nativa digital a sus 13 años. A su vez el mundo hoy es muy diverso, con gentes con cosmovisiones muy diferentes lo cual hace más complejo trabajar la cohesión familiar”, plantea.

Y por el lado empresarial el reto de hacer crecer un negocio hoy de forma rentable es colosal. “Vivimos un entorno empresarial particularmente sofisticado y complejo, con una gran competencia y dinamismo”, señala.

Algunos de los retos de las EF son bastante comunes a los que afrontan otras corporaciones como el crecimiento empresarial. Sin embargo, lo que tiene que hacer toda EF es ser consciente de que son singulares pues no es lo misma situación si el presidente y el vicepresidente de Operaciones son padre e hija, que si son dos ejecutivos sin ningún lazo.

Una transformación
Pero, ¿en qué se supone deben transformarse las EF? Continuando con la utilización de un símil, los gobiernos corporativos de muchas EF se han parecido a monarquías absolutas en que el fundador tiene un poder incuestionable. Dicho modelo es válido y puede funcionar por algún tiempo, pero no es sostenible, afirma el experto de IE Business School.

“La tendencia es que muchas ya se están reconvirtiendo en una especie de república federal, es decir, que son organizaciones mucho más abiertas y flexibles, con altos niveles en sus sistemas de gobierno corporativo donde consejeros externos tendrán un gran protagonismo”, dice.

En muchos casos operarán diferentes negocios, muchos de los cuales incorporarán socios o aliados no familiares. Serán organizaciones que cuiden al máximo el talento.

Y para construir hoy empresas con vocación de continuidad hay que aplicar criterios de valor compartido. Esto implica que hay que crear valor para el accionista, condición necesaria pero no suficiente pues además hay que generar rentabilidad para todos los implicados en la cadena: clientes, proveedores, empleados y la sociedad.

Sin embargo, si las familias empresarias no toman conciencia de sus singularidades y las gestionan adecuadamente, las consecuencias serán la desaparición de las compañías y, en muchos casos, la ruptura de relaciones.

Por ejemplo, un severo descuido será no cuidar la educación de las siguientes generaciones (la segunda y tercera son momentos críticos para la continuidad) y entregarles posiciones de gestión o gobierno para los que no están listos. O, en otro sentido, pensar solo en lo urgente y obviar lo importante y no advertir, por ejemplo, los profundos cambios que hoy se está produciendo en todos los mercados.

Se ha hecho mucho esfuerzo en que las EF se protocolicen o se profesionalicen, esas son lo que podría llamarse las EF versión 2.0. Pero hoy hace falta dar pasos más contundentes adelante.

En ese sentido, precisamente el llamado que hace el experto es a que las EF hagan de sí mismas una versión 3.0, es decir, a aquella que se transforma para adecuarse a un nuevo entorno, abordando sin temores los desafíos.

A este evento asistieron diversas generaciones de integrantes de empresas familiares, las cuales tomaron a bien los planteamientos del consultor para implementarlos.
Eduardo Cáder, director general de Robertoni S.A. de C.V., expresó que particularmente le llamó la atención el tema del ordenamiento de la estrategia familiar y su relación con el negocio.

“Muchas veces la relación afectiva familiar hay que saberla diferenciar de la idoneidad de los miembros de la familia para ejercer funciones dentro de la empresa”, manifestó.

Por su parte, Sherman Calvo, presidente del Grupo Comunicación Calvo, comparte que lo mejor que puede existir para el entendimiento generacional es justamente la aceptación de esa herencia de experiencia que también obliga a la continua actualización. •