Premio IE Business School y El Economista a la
Empresa Familiar con Valores

Vivimos una auténtica sociedad del cambio. La coincidencia de factores como la globalización o la nueva era digital que supuso la aparición de internet han creado un entorno competitivo muy complejo y dinámico. El mundo cambió definitivamente y también deben hacerlo las empresas familiares.


Empresas familiares deben combinar valores con innovación

Viernes 27 de noviembre de 2015

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El consultor Manuel Bermejo dijo que las empresas familiares tienen el reto de evolucionar en su gobierno corporativo.

Leonel Ibarra / eleconomista

El consultor y profesor de IE Business School Manuel Bermejo impartió ayer una ponencia denominada “Los nuevos retos en la transformación de las empresas familiares. ¡Revolución emprendedora!” Dicho evento se replicó el miércoles pasado en Guatemala, en el marco del octavo aniversario de la revista El Economista, de Grupo Dutriz.

“El papel que desempeñan hoy los medios de comunicación en los países es fundamental y El Economista es un medio que me consta cuida y da visibilidad a las empresas familiares en Centroamérica ya sean grandes, pequeñas o medianas, esa es una tarea que hay que agradecer”, dijo Bermejo antes de comenzar con su ponencia.

Durante el evento se hizo el anuncio de que se establecerá una alianza para crear próximamente un galardón de parte de El Economista para reconocer las mejores empresas familiares de la región.

Para referirse a las empresas familiares (EF), el experto utilizó la figura de un árbol porque sus raíces (orígenes de la compañía) nacen, se nutren y van creciendo desde los valores en que fue fundada. Pero en el cambiante mundo actual se colocan en la copa de dicho árbol unos pájaros que vuelan y migran (las nuevas generaciones que ocupan cargos directivos).

Entonces, a juicio de Bermejo, el gran reto para las familias empresarias del siglo XXI es combinar los valores tradicionales compartidos, con la innovación adaptativa que surge de una continuidad transgeneracional.

Este consultor, con más de 20 años de experiencia y autor de dos libros, asevera que para alcanzar ese reto, a su vez, hay que saber cuidar de forma balanceada dos desafíos: por el lado de la familia, la cohesión familiar; y por el lado del negocio, en primer lugar la supervivencia y luego el crecimiento rentable.

Bermejo planteaba a la concurrencia que se está en una nueva era que él denomina “la sociedad del cambio”, que está fuertemente impactada por fenómenos como la globalización y la digitalización. En dicho entorno es que la EF debe transformase para adaptarse.

Pero dicho planteamiento darwiniano no es tan sencillo de llevar a cabo ya que, por un lado, la cohesión familiar se complica al coexistir generaciones en las que puede haber una enorme brecha de visiones sobre el rumbo que debe seguir la empresa.

“Cada vez vivimos más y no en complejo imaginar familias empresarias donde conviva un fundador criado con métodos y tradiciones del siglo XIX con una bisnieta nativa digital a sus 13 años. A su vez, el mundo hoy es muy diverso, con gentes con cosmovisiones muy diferentes, lo cual hace más complejo trabajar la cohesión familiar”, plantea.

Por el lado empresarial, el reto de hacer crecer un negocio hoy de forma rentable es colosal. Vivimos un entorno empresarial particularmente sofisticado y complejo, con una gran competencia y dinamismo.

Algunos de dichos retos son bastante comunes a los que afrontan otras corporaciones como el crecimiento empresarial. Sin embargo, lo que tiene que hacer toda EF es ser consciente de sus propias singularidades, pues no es lo mismo si el presidente y el vicepresidente de operaciones son padre e hija que si son dos ejecutivos sin ningún lazo.
De hecho, Bermejo plantea que las EF latinoamericanas son más competitivas e incluso más éticas que compañías no familiares puesto que se trata de cuidar el honor e imagen de los ancestros.

Cambio de gobierno
Pero ¿en qué se supone deben transformarse las EF? Continuando con la utilización de un símil, los gobiernos corporativos de muchas EF se han parecido a monarquías absolutas en las que el fundador tiene un poder incuestionable. Dicho modelo es válido y puede funcionar por algún tiempo, pero no es sostenible, afirma el experto de IE Business School.

“La tendencia es que muchas ya se están reconvirtiendo en una especie de república federal, es decir, que son organizaciones mucho más abiertas y flexibles, con altos niveles en sus sistemas de gobierno corporativo donde consejeros externos tendrán un gran protagonismo”, dice.

En muchos casos operarán diferentes negocios, muchos de los cuales incorporarán socios o aliados no familiares. Serán organizaciones que cuiden al máximo la atracción del talento, porque a más talento, más competitividad.

Y para construir hoy empresas con vocación de continuidad hay que aplicar criterios de valor compartido. Esto es, hay que crear valor para el accionista, condición necesaria pero no suficiente pues además hay que generar rentabilidad para todos los implicados en la cadena: clientes, proveedores, empleados y el conjunto de la sociedad.

Sin embargo, si las familias empresarias no toman conciencia de sus singularidades y las gestionan adecuadamente, las consecuencias serán la desaparición de las compañías y, en muchos casos, la ruptura de relaciones.

Por ejemplo, un severo descuido será no cuidar la educación de las siguientes generaciones (la segunda y tercera son momentos críticos para la continuidad) y entregarles posiciones de gestión o gobierno para las que no están listos. O, en otro sentido, pensar solo en lo urgente y obviar lo importante y no advertir, por ejemplo, los profundos cambios que hoy se están produciendo en todos los mercados.

“Hoy en día una empresa, por muy grande que sea, si carece de liderazgo emprendedor y cultura emprendedora está muerta. También le pasa a las EF. Si a un líder, hombre o mujer, le sucede un gestor, la empresa sufrirá porque no tendrá capacidad de advertir las oportunidades de negocio del futuro”, advierte Bermejo.
Se ha hecho mucho esfuerzo en que las EF se protocolicen o se profesionalicen, es decir, lo que podría llamarse las EF versión 2.0. Pero hoy hace falta dar pasos más contundentes adelante.

En ese sentido, precisamente el llamado que hace el experto es a que las EF hagan de sí mismas una versión 3.0, es decir, a aquella que se transforma para adecuarse a un nuevo entorno, abordando sin temores los desafíos antes mencionados.

Toman nota
A este evento asistieron diversas generaciones de integrantes de empresas familiares salvadoreñas, las cuales tomaron a bien los planteamientos del consultor para implementarlos y agradecieron que se abordara la temática.

Eduardo Cáder, director general de Robertoni, S. A. de C. V., expresó que particularmente le llamó la atención el tema del ordenamiento de la estrategia familiar y su relación con el negocio.

“Muchas veces la relación afectiva familiar hay que saberla diferenciar de la idoneidad de los miembros de la familia para ejercer funciones dentro de la empresa”, manifestó.

Por su parte, Sherman Calvo, presidente de Grupo Comunicación Calvo, compartió que lo mejor que puede existir para el entendimiento generacional es justamente la aceptación de esa herencia de experiencia que también obliga a la continua actualización.

“Eso es lo que va a generar un mejor entendimiento en cualquier mesa directiva en el momento en el que se tomen decisiones a futuro”, manifestó Calvo.
Finalmente, Luis Membreño, consultor y analista económico, opinó que las empresas familiares seguirán teniendo un rol fundamental en las sociedades y economías centroamericanas, pero la profesionalización de estas familias es lo que le dará el éxito a largo plazo.

“Este es un gran aporte que hace revista El Economista para sus lectores y personas que les interesa estar bien informados y seguir progresando con sus negocios. Felicito a la revista por sus ocho años y creo que el que haga este tipo de eventos aporta mucho a los grupos empresariales”, expuso Membreño.